domingo, 24 de septiembre de 2017

Macro & micro, en la vida diaria

Todo lo que hago, se proyecta en la comunidad donde vivo, trabajo o estudio. Cada acción mía, incluso cada pensamiento reverbera como el sonido de una campana en un pueblo…

A su vez, todo lo que pasa en la comunidad me afecta, me cambia y transforma mi forma de ver el mundo. Cada acción mía, incluso cada pensamiento contiene un poco de lo que la comunidad me brindó.

¿Difícil de creer? Hay varios estudios que muestran ese comportamiento holístico del sistema donde vivimos, pero lo más importante, particularmente si estás en un camino espiritual o de autotransformación, es ir más allá de esa definición…

Todo lo que se ve de mí – mis acciones, mis comportamientos, posesiones y posiciones, roles y responsabilidades – es un reflejo de lo que sucede en mi interior: pensamientos, ideas, sentimientos, etc.

A su vez, todo lo que pasa dentro de mí está siendo modificado por las experiencias externas que vivo.

Al comprender esto, facilitamos nuestro propio camino de cambio: en vez de cambiar el mundo, me cambio a mí mismo; en vez de cambiar mis acciones, cambio mis pensamientos. Puedes preguntar y esto lo crees fácil? No, reconozco la dificultad, pero utilizo la palabra facilitamos porque lo que somos está al alcance para mejorar, mientras no tenemos ningún control sobre lo externo.

Te invito a que reflexiones entonces sobre los problemas que tienes en el momento y pienses de forma profunda:
  • ¿Qué cambio debo operar en mi forma de actuar para que este problema se solucione?
  • ¿Cuál es la actitud que debo tener para modificar mis acciones?


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